El "Absentismo de Respuesta": Cuando el respeto brilla por su ausencia
Esta semana, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha puesto el foco en el gasto en desempleo y en el absentismo como los grandes males del mercado laboral actual. Sin embargo, hay una realidad que las cifras macroeconómicas no muestran y que miles de profesionales vivimos a diario.
Una paradoja dolorosa
Se habla de la dificultad para cubrir vacantes mientras, en la sombra, el talento senior se enfrenta a procesos de selección deshumanizados. ¿Cómo se puede hablar de falta de candidatos cuando a quienes estamos presentes, preparados y comprometidos se nos trata como piezas reemplazables?
Hoy no hablo solo por mí. Hablo por todas esas personas que:
Invierten su tiempo y recursos en desplazarse a entrevistas (ya sean 16 o 45 kilómetros).
Se preparan con ilusión para aportar décadas de experiencia.
Reciben, tras semanas de silencio, un mensaje genérico de WhatsApp diciendo "proceso cerrado" sin un solo gramo de feedback.
El absentismo que nadie denuncia
El verdadero absentismo que debería preocuparnos es el absentismo de respuesta. Es la ausencia de educación, de ética y de consideración hacia el tiempo ajeno por parte de muchas organizaciones. Es contradictorio exigir compromiso a los trabajadores cuando las empresas practican el "ghosting" con los candidatos.
Este vacío de comunicación no solo desmotiva; es una falta de respeto a la dignidad profesional. El tiempo de un candidato es sagrado, y tratarlo como algo desechable es la verdadera brecha que separa a las empresas del talento que dicen buscar.
Nuestra voz cuenta
Es hora de que las reglas del juego cambien. La paciencia tiene un límite y el compromiso debe ser bidireccional. Alzo la voz porque sé que no estoy sola en esto: somos muchos los que exigimos que se valore nuestra trayectoria y nuestro esfuerzo.
Porque nuestro valor no tiene fecha de caducidad, y nuestro tiempo merece el mismo respeto que el de cualquier despacho.

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