Hoy eres entrevistador. Mañana podrías ser candidato.
Los roles en el mercado laboral son dinámicos, efímeros y, sobre todo, reversibles. Hoy tienes el poder de elegir, de evaluar y de decidir quién entra o se queda fuera. Pero nunca olvides que mañana podrías estar del otro lado de la mesa, esperando una oportunidad.
Mi padre me ponía muchos ejemplos para que entendiera esto. A veces me decía: "Imagínate que un día cambian las tornas, tú eres la jefa y yo soy el que está buscando trabajo o haciendo de auxiliar administrativo". A mí no me gustaba imaginarlo porque era mi padre, pero él insistía en que viera el fondo de la lección: la vida es como una moneda, un día sale cara y al siguiente sale cruz.
Ante todo, humildad. Porque nadie nace sabiendo y los cargos son temporales. En aquella época no se hablaba de ghosting corporativo, ni de algoritmos automáticos discriminatorios, ni de un edadismo atroz que te descarta por la fecha del DNI. Esas realidades las sufrimos hoy en día. Pero su enseñanza sigue intacta: la necesidad de no perder jamás los pies en la tierra, ya hayas sido un mando superior, un empresario de servicios o el trabajador que empieza de cero.
Por eso, tratar a un candidato como si fuera meramente un currículum de usar y tirar es un grave error de perspectiva. Detrás de cada postulación hay una persona real atravesando una situación concreta:
Está enfrentando deudas y presiones económicas.
Quiere salir adelante y darle una vida digna a su familia.
Lleva meses intentando encontrar una oportunidad sin recibir respuestas.
Se prepara con ilusión, tiempo y nervios para cada encuentro profesional.
Revisa su correo a diario con la esperanza de una contestación que, con demasiada frecuencia, nunca llega (ghosting empresarial).
La verdadera calidad no está en a quién contratas, sino en cómo rechazas
Es evidente que una empresa no puede contratar a todo el mundo. Las plazas son limitadas y las reglas del juego empresarial existen.
Pero lo que sí está bajo tu control —y lo que define tu verdadera ética profesional— es cómo gestionas ese proceso:
Sí puedes responder.
Sí puedes dar un feedback constructivo.
Sí puedes cerrar los procesos con respeto y transparencia.
Sí puedes recordar en todo momento que estás tratando con seres humanos.
La verdadera calidad de un reclutador, de un departamento de recursos humanos o de una compañía no se demuestra únicamente celebrando a quién contratan. Se demuestra, de manera muy clara, en la forma en que rechazan.
Una llamada a la responsabilidad
Hoy tienes el poder de elegir. Úsalo con la conciencia de que la moneda da muchas vueltas y las tornas pueden cambiar antes de lo que imaginas. Normalizar la empatía y el respeto absoluto en los procesos de selección no es hacer un favor a nadie; es cuidar la dignidad del ecosistema profesional en el que todos convivimos.
¿Consideras que todas las empresas deberían estar obligadas a cerrar correctamente sus procesos de selección?
Episodio 69. Detrás de cada curriculum hay una persona

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