No somos adivinos: El respeto, la comunicación y las selecciones son bidireccionales
Hay días en los que la realidad del mercado laboral te recuerda por qué proyectos como "Talento sin fecha de caducidad" son más necesarios que nunca. Nos encontramos inmersos en unos procesos de selección donde parece que los candidatos tenemos que estar dotados de poderes paranormales: adivinar condiciones ocultas, interpretar silencios prolongados y sobrellevar con una sonrisa que jueguen con nuestro tiempo y nuestra ilusión.
Recientemente, ante la pregunta por el estado de un proceso, la respuesta obtenida se resumía en un frío y tardío: "No la llamé porque bloquearon el proceso". Y es aquí donde debemos pararnos a reflexionar profundamente sobre el modelo de recursos humanos que estamos consintiendo.
Si los papeles estuvieran invertidos y a mí me notificaran desde la dirección que un proceso se bloquea, lo primero que haría por cortesía, empatía y profesionalidad sería avisar personalmente a la persona afectada. Esperar a que sea el candidato quien tenga que indagar y preguntar para averiguar qué ha pasado denota una preocupante falta de rigor y de calidad humana en la gestión.
Los pilares que no se deben negociar
Un proceso de selección no es un monólogo de poder donde una empresa actúa a su antojo y el candidato se limita a esperar en silencio. Estamos hablando de relaciones profesionales entre personas, y por tanto deben sostenerse sobre tres ejes inquebrantables:
Comunicación bidireccional: Del mismo modo que se exige inmediatez, disponibilidad y pruebas exhaustivas al candidato, la empresa tiene la obligación moral y profesional de mantener informado al talento que invierte su tiempo en ellos.
Empatía y respeto: Bloquear un proceso y no notificarlo hasta que el interesado pregunta no es solo una mala praxis; es una falta de consideración hacia la dignidad del profesional que está al otro lado.
Reciprocidad: Se pueden "tener en cuenta" las candidaturas para el futuro todas las veces que se quiera, pero la exigencia de educación, respeto y rigor debe ser siempre recíproca.
Basta de opacidad
Los profesionales con trayectoria, experiencia y bagaje no estamos dispuestos a tolerar dinámicas de desidia corporativa. La transparencia no es un extra opcional en una oferta de empleo o en una entrevista; es la base sobre la que se construye la confianza laboral.
Aprender a decir "basta" y recordar que al otro lado del correo o del teléfono hay personas y no meros números es una tarea urgente. Porque no, no somos adivinos. Somos profesionales que exigimos el mismo respeto que ofrecemos.
Episodio 92. No somos adivinos. La selección es bidireccional.

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